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miércoles, 1 de enero de 2014

Ascensión al Cervino - Matterhorn 4.478 m. Día 11 Arista Hörnli

Hörnli (3.260 m)-Solvay (4.003 m)-Cima (4.478m)

La alarma del despertador suena, pero esta vez no es para ir a la oficina; sino para arrancar la jornada. Me estiro en el saco, perdiendo el calor del interior y sintiendo la humedad que nos cubre. A pesar de haber sido una “noche” despejada todo está empapado, lo que me hace pensar en lo resbaladiza que estará la ruta y en la posibilidad de que haya hielo. Recogemos el vivaq, no sabemos cuándo vamos a volver, y comemos algo de chocolate para animar el cuerpo a las 2:00 a.m.

Alex sobre Solvay
Nunca había visto el cielo así, las estrellas se muestran impasibles a la grandeza de la pirámide que se alza ante nosotros. Sólo un estruendo grave y dictatorial me devuelve a la realidad, el trueno de las avalanchas nos recuerdan dónde estamos y lo que nos jugamos.

David disfrutando de las vistas de la arista
Arneses a la cintura y con poco más que un polar puesto “echamos a andar”. Al rato de empezar, encontramos las primeras maromas que utilizamos sin dificultad y proseguimos la ascensión hasta una luz verde que nos hace perder el camino. Para entonces ya nos había alcanzado el primer guía, por lo que corregimos el rumbo y nos ponemos a andar a ritmo tras él.

No pain no gain
Las trepadas no tienen mayor dificultad antes del refugio Hörnli, la incomodidad la causa la cantidad de cordadas que avanzan sin orden, ni respeto por la misma ruta.

David en el filo
Cuando el Sol Comienza a despuntar en el horizonte, ya nos encontramos en el Refugio de Solvay (4.003 m). Esperamos nuestro turno para hacer la última trepada (que está asegurada con parabolts) de IV con bota y hielo. No es complicada, pero el resbalón de uno de los guías nos recuerda, que un error puede ser fatal; por lo que aseguramos todos los pasos usando las piruletas y clavijas instaladas.

Alex en la arista
No hay momentos para relajarse y lo divertido está por llegar. Salimos a la cara Norte, completamente nevada y helada. ¡Es la hora de los piolets! Yo continúo abriendo la ruta y disfruto como un enano, hasta que llegamos a la parte horizontal de la arista.

Acabando el último tramo de mixto
Aquí el viento sopla con cierta fuerza y nos enfría rápidamente. Pero sólo pienso en asegurar cada paso hasta la cima y ahí está.

Ya casi estamos
El reloj marca las 7:25 a.m. eso es buena señal. Nos hacemos unas fotos y comenzamos el descenso lentamente. 

Alex, melena al viento, a 4.478 metros
La nieve se ha ablandado y no nos sentimos nada seguros; así que, optamos por rapelar largo a largo… esto nos hace eternizarnos en el descenso. Por no asumir el riesgo de los destrepes estamos corriendo un riesgo mayor, el de permanecer demasiado tiempo expuestos en la montaña.

Fredy, Alex y David en la Cima del Matterhorn
A las 18:30 llegamos a Solvay agotados y sin apenas haber comido. Nos tomamos un pequeño descanso, comemos algo, bebemos el poco líquido que nos queda y nos lanzamos a por el gran desnivel. Casi siempre mantenemos la misma secuencias de rápel: Fredy-Alex-David o David-Alex-Fredy; yo me había cansado bastante abriendo toda la subida y muy poco a poco iba recuperando en la bajada.
Ciao cima, ahora comienza lo peligroso del Cervino
El camino al bajar no es nada evidente y continuamente nos desviamos de la ruta; a pesar de ello, no nos detenemos y vamos reduciendo el desnivel que nos separa del refugio.

Para cuando nos alcanza la noche nos encontramos a apenas 300m de desnivel del Refugio Hörnli. Eso es una mala noticia, porque aunque vemos el refu, estamos en la parte donde es más fácil perderse y en medio de una pared vertical. 

Comenzando el descenso de la Arista Hönrli
Fredy está realmente cansado (le ha dado la pájara), yo he recuperado un poco pero no estoy del todo bien y David nos mantiene alta la moral. Al fondo del valle, Zermatt celebra el Día Nacional con fuegos artificiales y nosotros estamos atascados en un rápel que no recordamos. Le reforzamos y continuamos descendiendo hasta que el reloj marca las 00:00.
David en las maromas, con ambiente
Es la hora de pararnos y hacer una composición de lugar. 
- Recursos: hemos perdido parte del material en los rápeles, pero aún tenemos para al menos 7 rápeles más. 
- Alimentos: No nos queda líquido, pero tenemos algunas barritas y unas onzas de chocolate.
-Tiempo: son las 12 de la noche, lo que significa que en menos de 3 horas veremos de nuevo a la serpiente de linternas ascender por el camino que hemos perdido.
- Nosotros: Fredy está K.O. del descenso, yo (Alex) estoy cansado del ascenso pero David está fresco y lleno de energía. 
Consensuamos parar y “dormir” un par de horas para descansar en una repisa, en la que apenas nos entra el culo. Doblamos la cuerda restante y junto con las mochilas hacemos una capa aislante, que nos protegerá de la roca helada.

No conseguimos dormir, pero sí descansar. David lo tiene claro, está decidido a seguir la línea de rápeles. No sabemos su longitud, ni cuántos hay o de si llegan a un punto muerto, no sabemos si son volados. Sólo sabemos que están hechos cordinos atados a rocas y mallones, son nuestra última esperanza para bajar antes de que amanezca al BASE CAMP.

David y Alex rapelando
A un rápel volado, le sigue otro y esto a las 2 de la mañana ¡Surrealista! Encontramos una canal (con nieve, hielo y piedra descompuesta) y vemos una frontal que sale del refugio. Cuando queremos llegar a la base de esa canal, la frontal nos alcanza. Es un montañero que va ha hacer en solitario la ascensión, nos confirma el camino y llenos de satisfacción deshacemos nuestros pasos, llegamos a las primeras maromas y ahí está nuestro vivaq.

Última foto del descenso
Ha sido increíble la sensación de llegar a puerto, aunque sean las 4:20 a.m. Nos metemos en el saco con la intención de dormir hasta el amanecer. No sabemos lo que acabamos de hacer, sólo que hemos sobrevivido y que en unas horas estaremos en Zermatt celebrando la realización de un sueño, por nuestros propios medios.

martes, 31 de diciembre de 2013

Ascensión al Cervino - Matterhorn 4.478 m. Día 10 Aproximación al Refugio Hörnli

De Zermatt (2.050 m) a Hörnlihutte (3.260 m)

La difusa luz del amanecer se empieza a colar por las paredes de la tienda de campaña. Perezosos nos vamos levantando y preparando las mochilas para los próximos tres días.

En Zermatt, listos para la acción
El Refugio de montaña Hörnli, que es el que deberías utilizar para ascender al Cervino por la arista homónima, está siendo rehabilitado para adaptarlo a los nuevos tiempos y ampliar su capacidad de alojamiento. Por ello, este año sólo estaban “disponibles” el 50% de las plazas, aunque en realidad no había ninguna disponible, porque estaban todas reservadas por guías de montaña (la mayoría suizos). Y es que continuamente vemos repetida la misma imagen “o pagas o tienes derecho a hacer montaña en Suiza”.

David, Fredy y Alex
El reloj marca las 10 y el Sol ya ha empezado a secar las paredes de roca. Nos tomamos un desayuno express y nos disponemos a coger una de las furgonetas que nos llevarán desde el camping (a las afueras de Tash) hasta Zermatt. Una vez en Zermatt, cogemos el telecabina que nos subirá por encima de los 2.000 metros hasta donde empieza la senda al refugio. Allí nos encontramos con una familia de finladeses, muy majos, con los que compartimos unas palabras e impresiones. Ellos iban a hacer una travesía entre refugios y esperaban hacer cima en el Pollux y Castor.

Fredy y David, en plena aproxiación.
La senda es cómoda y está perfectamente señalizada. Mientras subimos con nuestras mochilas cargadas a tope (los sacos de vivaquear y la comida ocupan y pesan un horror…) vemos cómo los helicópteros suizos suben y bajan sin parar con cubas de hormigón para el nuevo refugio, todo un espectáculo. Y por fin llegamos a nuestro camping, unos vivaqs cerca del refugio, en los que protegidos por las típicas murallas de piedra, comeríamos y descansaríamos hasta la hora de partida.

Almuerzo/ Amaiketa al estilo alpino-bereber
Pero antes, fuimos a dar una vuelta por el refu y sus alrededores. Las fuentes de agua estaban monopolizadas para el refugio, si quieres agua tienes que pagar (o utilizar el nevero), vergonzoso. Nos sorprende mucho la cuadrilla de trabajadores que están construyendo el refugio nuevo; todos, a excepción del jefe de obra, son portugueses; todos, a excepción del jefe de obra, están renegridos por el Sol abrasador de los 3.000 m. a los que está el refugio; todos, a excepción del jefe de obra, van sin casco y sin arnés o equipo anti-caídas. Parece que la historia se repite, los europeos del Sur o de 2ª sirven en condiciones ilegales a los “europeos que tenemos que admirar y utilizar como referencia”; vergonzoso.

En el refugio nos encontramos con 3 españoles, los tres habían contratado guías suizos, en la oficina de Guías de Zermatt, para subir al Matterhörn. Todos ellos habían estado aclimatando los días anteriores por la zona y habían tenido malas experiencias con los guías que se habían encontrado. 

Trabajos de contrucción en altura, refugio Hörnli (3.260 m)
Si por algo son famosos los guías suizos, es por su falta de consideración por el resto de montañeros. Si te encuentran en un camino, eres un estorbo para ellos y te intentarán apartar sin importarles tu vida. Sólo les importa que su cliente llegue al punto concertado, para cobrar lo acordado. Y es que contratar un guía en Zermatt, para que te suba al Cervino desde el Refugio Hörnli y te baje cuesta unos 1.200 € por persona, luego hablaremos de lo que incluye.

El Sol comienza a ponerse y nos volvemos a nuestro hotel de mil millones de estrellas, preparamos una rica y caliente cena: fideos chinos con atún, risotto, pasta fresca con queso cheddar, … y para acabar chocolate suizo, jeje.

Cena de montaña en altura. Derritiendo nieve para cocer la pasta
Los guías saldrán a las 2:30 a.m. nosotros decidimos salir a las 2:00 a.m. con la intención de sacarles unos metros de ventaja, que nos adelanten un poco más arriba y poder seguirles parte del camino. Nos espera una noche despejada y no muy fría a los pies de la montaña más chula de los Alpes.

sábado, 19 de octubre de 2013

Ascensión al Monte Rosa, Dufourspitze . Día 6 Monte Rosa Hut - Dufourspitze - Nordend

Dufourspitze (4.634 m.) - Nordend (4.609 m.)

Beep! Beep! 2:15 a.m. marca el reloj y todos arriba! Tras unas pocas horas de descanso, nos ponemos los pantalones, el resto de equipo, desayunamos unas galletas con un poco de miel y nos disponemos a salir a la noche. 
Over 4.000 meters!
La noche está en calma, acompañados por un alemán y por la luna llena, vamos alejándonos del refu. y adentrándonos en el glaciar. Ttras una pendiente helada a 45º, encontramos las primeras grietas. Avanzamos bastante rápido, a pesar de ser 4 en la misma cuerda, y el amanecer nos pilla en la pala final de nieve (por encima de los 4.000m).La cosa se pone interesante, salimos a lo roca!! Una arista preciosa de roca y hielo para nosotros solos, Yeah! 

Cresta para mí! Cresta para tí!
¿Cuántas veces nos han preguntado por qué hacemos esto? La respuesta es sencilla: no podemos entender la vida sin la belleza de la montaña. [Amiga] "Pero es que a mí me gusta demasiado mi vida como para arriesgarla" [Yo] Arriesgarla? No crees que eres presa de tu vida? o quizás del miedo que no te deja ni avanzar, ni descubrir el Mundo? [Amiga] Estás chalado, ahí arriba hay demasiado riesgo y si te pasa algo no vas a poder seguir viendo nada más. [Yo] ¿Alguna vez has respirado el frío amanecer en una montaña helada? ¿Has sentido la incertidumbre en una caída? ¿Has ayudado a un compañero, sabiendo que comprometes lo + preciado? ¿Has formado un equipo invencible, con un equipo al que no conocías 15 días antes, para acometer un objetivo común? Has recorrido un camino , que no sabes donde te lleva, pero que te ves incapaz de abandonar, porque es el que has de recorrer. Es donde respiras, donde ríes, encuentras la amistad, el frío sudor que recorre tu espalda, el cansancio agónico, el hambre, el sueño, y el júbilo infinito por alcanzar ese punto donde convergen lo divino y lo humano.

Alfredo, Alex & David.
Crash! [Suenan los crampones contra la roca] Continuamos cresteando en el aire hasta llegar a la cruz (Italia y Suiza). Nos felicitamos por llegar a la 2ª cima más alta de los Alpes, el Dufourspitze. Comemos un poco de chocolate suizo, un revuelto del Mercadona. 

Sigue lo bueno!
Tomamos las maromas, que nos llevaran por un corredor helado, hasta el comienzo de la creta nevada del Norden. Pocos corredores tan divertidos he hecho...

Pero cómo puede molar tanto la montaña!
Las vistas son espectaculares, estamos perdidos en medio de los Alpes, siguiendo una huella perfecta. Sin duda este es uno de los macizos alpinos más auténticos. 

La punta del Nordend
Sin aglomeraciones, lejos de los mercenarios de cumbres y rodeado del ambiente montañero más puro.  

Si no tocas la punta, no vale...Vamos bixo!
Tras unas fotos en la cima del Nordend, bajamos la pala hasta el glaciar. Aquí las grietas son realmente anchas y profundas... 

Qué es una grieta?
Hay que andar de forma muy delicada, pues nos vemos obligados a cruzar varios puentes de nieve bastante debilitados, por las altas temperaturas de estos días...

Los seracs del Glaciar!
La nieve se empieza a poner paposa y estamos deseosos de llegar al refu, aligeramos el paso (corremos como cobardes) y nos tomamos un merecido almuerzo (a las 5) en Monte Rosa Hut. 

Bye Rosa!
Una granizada del copón nos interrumpe a Fredy y a mí, en pleno festín de galletas! David se había adelantado en la bajada; así que le habrá pillado antes de llegar al glaciar... PINGANDO!!!

viernes, 11 de octubre de 2013

Ascensión al Monte Rosa, Dufourspitze . Día 5 Zermatt - Refugio Monte Rosa.

Zermatt- Rotenboden - Monte Rosa Hütte (2.883 m.)

Despertamos en el fondo de un valle alpino suizo. El Sol comienza a calentar las nubes, haciéndolas ascender por laderas plagadas de verdes coníferas y vertiginosas cascadas.

David y Alex, hambrientos de 4000s!!
Cogemos el tren (72 francos ida y vuelta!!!) cremallera en Zermatt, de la línea de Gornergratbahn, que nos  llevará hasta la estación de Rotenboden. Desde esta estación hay un panorama brutal de los cuatromiles suizos, el Pollux, El Castor, El Cervino, El Breithorn,... Y del glaciar más grande que nunca hayamos visto.

FdB en busca de la lengua del glaciar
La aproximación se hace muy larga, porque aunque estás viendo el refugio casi desde la estación donde te deja el tren, tienes que flanquear el glaciar durante unos kilómetros.

Flanqueando el glaciar
Luego se desciende por una escalera metálica hasta la lengua, realizando una travesía por hielo (si te manejas en hielo, no son necesarios crampone; yo iba con mis zapatillas de treking más a gusto que un arbusto).
Fredy sorteando las grietas.

Luego toca atravesar la morrena, y ascender por un sendero (equipado con cuerdas fijas y clavijas) hasta el Nuevo Refugio del Monte Rosa. Cómo se lo montan los suizos!!!

Fredy pidiendo glaciar!
Más que un refugio, parece un hotel! Y por unos 25€ la noche (si estás federado) disfrutas de una puesta de Sol que jamás olvidarás.

El Refugio del Monte Rosa
 El personal de servicio del refu. se parece más al de un hostel/ hotel que al de un refugio de montaña.


El hito del viaje.
Las instalaciones están impecables y la mayoría de huéspedes únicamente harán la aproximación al refugio; que es totalmente recomendable.

Is it real?

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ascensión al Cervino por la Arista del León /Lion Grat. Día 4 Carrel-Cervinia-Zermatt

Acertada renuncia a cima, R. Carrel (3.835 m.) - Cervinia (2.006 m.)

Es duro entrenar y soñar durante mucho tiempo, para quedarse a 600 metros (de desnivel de la cima); pero es más duro no ver el siguiente amanecer.

Empieza el descenso
Todas las cordadas, menos nosotros y los guías de Chamonix, salen hacia la cima a eso de las 5 a.m. Y David empieza a ver como se van amontonando las personas bajo las maromas. Esta noche ha hecho frío, ha habido tormenta y Fredy nos cuenta que se ha caído una piedra (bastante grande) encima del Refu; como para quedarse parado en la pared. No llega a pasar una hora y vemos como llegan la pareja de sudafricanos y se vuelven a meter en los sacos. 

No puedes evitar sentirte un enano entre gigantes
El desayuno "lo sirven" a las 8 a.m., comenzamos con los rápel (pues las placas de roca, estaban heladas). Continuamos rapelando toda la sección de maromas, ERROR! Las maromas no se debería rapelar, pero sí asegurar, esto nos retrasa mogollón. Pero el descenso es bastantes seguro, a pesar de que le tiro (sin querer) a Fredy una piedra tamaño TV. Por fin llegamos al nevero helado, que lo cruzamos con mucho tacto, y en un momento estamos de nuevo en el Refugio de Abruzzi.

Alfredo asegurando la cordada
Al llegar, un gran grupo de gente nos aplaude. Aún no entendemos el por qué, pero nos da mucha vergüenza... En todo el descenso contamos hasta 13 helicópteros que subieron al Cervino. Hoy no era un buen día para hacer cima, pues la nube se metió en la montaña a las 9 a.m. Con las condiciones en las que estaba la ruta y el horario que llevaban el resto de grupos, lo estarían pasando bastante mal.

La nube ya está aquí!
Estamos bajando de la montaña, sin haber conseguido ascender a la cima y la sensación de bienestar me invade.  Nos estábamos evitando correr un riesgo muy grande, habíamos conseguido sacar con éxito a una pareja de montañeros eslovenos; habíamos aguantado en altura 3 días, sin agua y con comida para 2 días; y estábamos de nuevo en Breuil-Cervinia.

Últimos metros antes de llegar al Refu de Abruzzi.
No sé si habrá un nuevo asalto a esta montaña, para mí; pero sí sé que aún nos quedan muchas escaladas por hacer y aventuras por vivir.

viernes, 30 de agosto de 2013

Ascensión al Cervino por la Arista del León /Lion Grat. Día 3 Recuperación en el Refugio Carrel.

Aclimatación en el Refugio Carrel (3.835 m.) y recuperación.

¿Qué haces un día entero en un refugio de montaña, que está colgado en una arista a 3.800 metros?

Lo primero que haces cuando te levantas es mirar el cielo y luego haces un chequeo mental de tu cuerpo (¿agujetas?, ¿sobrecargas?, ¿hipertensiones?, ¿molestias?, HAMBRE!!!). Al parecer, se van a cumplir las predicciones y va a ser un día nublado, el cuerpo para haber asimilado bien el esfuerzo del día anterior y apenas noto la altura. David, en cambio, está pasando un catarro y no para de tomarse antibióticos, con lo que está un poco débil y bastante obsesionado.

Literalmente, colgando.
Antes de desayunar, lo primero es ocuparse del equipo. El día anterior no perdimos nada, sólo mojamos las botas Fredy y yo. Esa va a ser nuestra mayor preocupación durante el resto del día.

Tras un desayuno a base de 200 ml. de leche con cacao, 3 pares galletas de chocolate y una infusión, salimos a derretir nieve y a poner nuestras botas al sol. No hace excesivo frío, las nubes van y vienen, y justo enfrente de nosotros, no paramos de escuchar avalanchas. La sensación de patio es brutal y en cuanto hay un claro, los tres nos lanzamos a la "terraza" para adivinar el recorrido para el día siguiente.

David, Alex & Fredy en el Chill Out del Carrel
Mientras tanto, hablamos con el resto de montañeros que hay en el refugio (2 rusos, 4 eslovacos y los 2 eslovenos). Los rusos tendrán unos 40 años, parecen bastante despreocupados por las condiciones de la ruta; aunque como nosotros, deciden esperar al jueves para intentar cima. Los eslovacos, entre 30 y 25 años, son más inconscientes (el día anterior hicieron toda la aproximación en deportivas y sin encordarse), pensaban intentar cima hoy miércoles, pero al ver que nadie iba a intentarlo, deciden esperar un día. Los eslovenos, pasan de los 50 años, emplean más de 10 horas en bajar del Refugio Carrel hasta el collado (creemos, que llegaron al R. de Abruzzi de noche).

Arista del León, por encima del R. Carrel
Las vistas son impresionantes y no conseguimos ver mucho de la ruta a seguir. Comemos unos frutos secos, algo de pan con queso (no sobra la comida) y no paramos de tomar infusiones. Pero desde la terraza vemos que otras 4 cordadas suben hasta nuestro refugio. Una pareja de sudafricanos, muy majos y que controlan bastante, una pareja de ingleses (uno de ellos rondaría los 70 años y el otro no llegaba a los 30) y dos guías de montaña de Chamonix, junto con sus clientes polacos.

Triste banquete al estilo Carrel!
Tuvimos la suerte de que uno de los guías, Simón, era de Logroño y nos informó de la situación. La ruta este año no se había conseguido realizar. Había mucha nieve y vert glass en casi toda ella. La semana pasada, un guía Austriaco y su cliente se habían matado, una placa de hielo se había desprendido sobre un grupo de españoles y les dejó malheridos,... Los dos guías de Chamonix (Simón y el alemán) se bajaban al día siguiente. Yo lo tenía claro, ahí, ahora no subo. Fredy era partidario de intentarlo y David también parecía que quería ver el estado de la ruta con sus propios ojos. Para mí no había duda, algo me decía que NO! 

Las vistas te dejan sin respiración.
Tras la cena, las cosas se van aclarando. Los guías van con unos clientes que no tienen ni idea de cramponear y encima se les revelan continuamente (Un cura polaco, que "con la ayuda de Dios", pretende subir al Cervino, sin saber usar el material de montaña básico y con malas condiciones,...). Comienza la tormenta de rayos y granizo, eso seguro que no va a mejorar las condiciones de la ruta El resto del refugio se decide a atacar la cima, la hora de salida se estima en las 3 a.m. (yo me pienso quedar durmiendo como un señor). ¿Qué harán Fredy y David?

lunes, 26 de agosto de 2013

Ascensión al Cervino por la Arista del León /Lion Grat. Día 2 Cervinia- Refugio Carrel.

Cervinia (2.006 m.) - Refugio Carrel (3.835 m.), Desnivel Positivo 1.829 m.

Amanece un martes de Julio en Cervinia, el cielo está impecable y nosotros estamos cargados de motivación y energía.

Mañana de paseo, tarde de niebla
Desmontamos el campamento a toda velocidad y nos vamos directos a la oficina de guías a por la última info. Allí, una señorina nos da el último parte del tiempo y nos informa que las condiciones de la montaña "NO SON BUENAS".El parte meteorólogico daba Sol para hoy, tormentas mañana (MX) y buen tiempo para el jueves. No nos lo pensamos 2 veces. Aparcamos el coche en el campo de fútbol, hacemos la última llamada a la family, mochilas y al lío!

Mochilas y al turrón!
Saliendo del campo de fútbol de Cervinia, (2.000 m.) tomamos una pista muy cómoda (para Land Rover) dirección al refugio de Duca degli de Abruzzi (2.802 m.). Unos 800 metros de desnivel que recorremos en apenas 2 horas, la boina/ rata (nubes) se empiezan a agarrar al Cervino y vemos como engullen al Refugio Carrel (3.835 m.).

Cascadas, que hacen aún más perfecta la actividad
Como las nubes no descienden del collado, continuamos camino. Seguimos la senda que cruza un primer nevero, una pequeña trepada (donde hay un rápel instalado) y un nevero bastante más empinado. Aún no decidimos ponernos los crampones, ni encordarnos; pues la nieve está muy blanda.

Alex en la pala de nieve.
Tras una ascensión por roca, llegamos a una travesía,  por nieve-hielo, que nos exige encordarnos para avanzar seguros. Por fin llegamos al collado y vemos como la roca descompuesta, deja paso a bloques verticales. Ya se ven maromas!!!

Esto se pone pindio, bicho!
La temperatura no es mala, apenas vemos gente en la ruta y vamos con un buen horario. Pero en medio de la sección de maromas, nos encontramos con una pareja de Eslovenos atascados. Uno de ellos estaba en lo alto de un murete y el otro abajo. No podían avanzar, no sabían asegurarse el uno al otro y el que estaba abajo (150 kg de tío) estaba agotado. No había opción, aunque íbamos justos de tiempo, teníamos que ayudarles (o llamar al pájaro).

Fredy y Alex, cruzando un nevero "delicado"
Asciendo hasta lo alto del murete donde está el primer esloveno (sólo hablaban esloveno, ni inglés, ni español, ni italiano, ni alemán, ni francés,...), me aseguro de que está bien y le "digo" que se asegure a la reunión. Después aseguro a Alfredo para que suba el murete. A continuación, sube David y por último aseguro al otro esloveno, para que ascienda (con bastante dificultad para entendernos, consego hacerlo de forma segura).

Alex, en el murete vertical del "rescate"
Aún nos queda un murete más que superar y no hay tiempo que perder. Nos organizamos. Subo yo primero y después aseguro a Alfredo. Después aseguro a la pareja de eslovenos, que desde aquí continuarán solos. Y por último asciende David. Desde aquí, ascendemos en ensamble hasta el Refugio Carrel (3.835 m.), desde donde otros montañeros nos dan ánimos (pues somos los últimos en llegar).

Merecida esfuerzo después de una larga jornada de pateo.
Llegar al Carrel nos reconforta enormemente. Da igual que sea un refugio sin comida, sin agua y no esté guardado por un guarda; es un refugio donde hay mantas, donde podemos derretir nieve para beber, donde podemos cocinar resguardados (hay una cocina de gas) y donde recuperaremos fuerzas para continuar o tal vez no?